Cartas del Padre

Esquina del pastor
Queridos feligreses,
Es con alegría que, volviendo de vacaciones, empiezo de nuevo
mi Ministerio en Santa Isabel. Espero y rezo para que este año
venidero esté lleno de eventos y gracias para todos nosotros.
Dios ha bendecido realmente nuestro último año. Por supuesto,
a veces necesitamos hacer frente a la necesidad de cambios en
nuestra vida parroquial como sucede en la vida en general.
Para este comienzo del nuevo año social, probablemente se dieron
cuenta del cambio con respecto a las clases de CCD; nunca
es fácil cambiar, y a veces puede haber dificultades serias. Sin
embargo, el Señor siempre ayuda a aquellos que están dispuestos
a aceptar algún malestar para un bien mayor y necesario. Las
razones que me llevaron a esta decisión de mover el Catecismo
de los niños desde la mañana del domingo a la tarde del sábado
a las 3:30 son varias e importantes.
En primer lugar: el domingo, siendo el día del Señor, debe ser el
día en que celebramos el misterio del amor de Dios por nosotros
en la Eucaristía, la Misa. Este momento central de nuestra vida
está estrictamente relacionado con el lugar que es el primero en
el que experimentamos el amor, la familia: por lo tanto, el domingo
debe ser más un día en el que la familia permanezca unida
y viva intensamente la comunión y el amor que viene de Dios.
La segunda razón es una necesidad que tengo como parroco
para convertirme en un buen pastor. Aunque disfruté viendo
tanta gente en el BGC los domingos por la mañana, siento la
necesidad de tener, por un lado, más tiempo para compartir con
la gente en ocasión del desayuno entre misas, y por otro lado, la
oportunidad de visitar las clases de CCD, relacionarse con niños y
profesores. Estas dos necesidades fundamentales se vieron muy
frustradas por la situación de los domingos por la mañana, en la
que un gran número de personas estaban todas juntas en el mismo
lugar al mismo tiempo.
Hay sin embargo una tercera razón: el carácter preparatorio de
las clases de Catecismo es mejor vivido cuando se hace entre
semana. El Catecismo es una lección, una clase, y una instrucción
sobre los misterios de la fe, para que la persona aprenda y entienda:
el domingo en cambio es un día para vivir en la alegría de
Dios. El Catecismo prepara al niño para que entienda y viva el
gran día del Señor: por lo tanto, necesita estar fuera del domingo.
Nuestra primera intención era tenerla el jueves, pero esta
solución era demasiado difícil. Así que finalmente, optamos por
la tarde del sábado. Esta última decisión también permite a padres
e hijos ir a la Misa de la vigilia a las 5 pm el sábado, que ya
es la misa dominical: de esta manera, tratamos de satisfacer las
necesidades de aquellos que vienen de lejos.
Finalmente, como sacerdote, no puedo vivir las Misas como una
mera repetición de un rito: puesto que necesito participar totalmente
en ellas, tambien necesito mi preparación espiritual antes
de cada uno de ellas.
En conclusión, espero que esta transición, aunque de alguna manera
no es fácil, sea capaz de producir gracias y buenos frutos
para todos. En esta esperanza, os saludo.
En el amor de Cristo,
P. Paolo